El sol estaba comenzando a despuntar cuando Hansen cruzó las puertas de la abadía, sin perder ni un momento se apresura a encaminarse a la cámara del consejo. Los centinelas que se encuentra de guardia, se acercan para auxiliar al anciano al notar el grave estado en el que este se encuentra.
— Su señoría. — El jefe de los centinelas lo sujeta rápidamente, ya que la pierda del Anciano apenas y podía sostenerlo. — Llamen al médico, ¡rápido!
Al escuchar aquella orden del centinela, Hansen hace un