El sol casi alcanzaba su punto más alto cuando Anne salió de la casa, Zven y Aidan la observaron detenidamente, la chica tenía un semblante totalmente tranquilo mientras se acercaba a ellos, pero ambos centinelas sintieron que aquella tranquilidad con la cual la chica se acerca a ellos, solo les traería un inmenso dolor de cabeza.
— Iré con la manada. — afirma — Aquí no hago nada, y por lo menos allá soy de ayuda.
Y efectivamente, aquellas palabras confirmaron las sospechas de los dos centinel