Los golpes de Maximiliano son fuertes, contundentes y no sé qué me da, que es lo que me hace sentir cuando lo veo como un animal incontrolable moliendo a Iván que no le da tiempo a reaccionar. Su fuerza, Dios, esta incontrolable desatando una serie de pálpitos descontrolados que me erizan la piel.
Me da miedo que se pase de la raya, que esto se salga de manos y dejó a mi bebé en el sillón acercándome a Maximiliano. No quiero que reciba un golpe es peligroso lo que pienso hacer, pero no puedo q