39 CASARSE POR AMOR
—¡Eso fue! ¡fue! — soltó ella con lágrimas en los ojos, lágrimas que a Yagiz le costaba comprender.
—¿Te lastimé? ¿Dime si te hice daño? — preguntó espantado de ver esos hermosos ojos húmedos por lágrimas— ¿Dime si te hice daño? — preguntó con demasiada suavidad.
La abrazó a su cuerpo, y le besó la cabeza, rodando con ella, ambos desnudos por la cama.
—¡No me hiciste daño! — aseguró ella emocionada al ver la preocupación casi dolorosa que sentía él, al creer que la había las