34 DOS SEMANAS
Serem llegó a casa absolutamente consternada, pero sobre todo deprimida, a pesar de los esfuerzos de Alison y Margaret por consolarla nada parecía ayudarla a recuperar el buen ánimo.
Encontrarse con ese hombre había destruido un poco sus ilusiones, pues él la había mirado como la peor de las alimañas, y era bastante probable que después de eso el propio Yagiz la mirara de esa misma forma. La había juzgado sin tener una idea de lo qué pasó, o porque se inició en una vida de la qu