Puñetazos, latigazos, bofetones, mordiscos, sexo anal forzado y con dolor, eso fue lo que tuve que soportar de mi esposo aquella noche hasta que se quedo dormido.
Por la mañana y ya con mis manos libres, me levanté de la cama despacio para no despertarlo, entre en el cuarto de baño para ducharme, volví al dormitorio viendo a Erik despierto, se levantó sin mirarme, se ducho, se vistio marchandose del dormitorio sin decirme nada. Cuando escuche el ruido del motor de su coche alejarse, me marché d