Pocos minutos después de que mi cuñado William fuera buscandome a la cafetería donde yo estaba almorzando con mi amiga, llegamos los dos a la habitación donde estaba mi marido, fijándome en cómo lo preparaban para el viaje que tenía que hacer hasta el hospital donde se quedaría, despertará de su coma o no. Una vez que ya se lo llevaron, la madre de Erik me abrazo llorando, viendo el semblante de mi suegro muy desencajado
— Gracias hija por estar con mi hijo, nosotros viajaremos hasta ese hospit