—Y, ¿de qué quieres hablar? —preguntó el hombre que había dicho llamarse Marcos.
—En realidad, solo quiero saber todo de ti —respondió ella—, las razones de que seas músico callejero, lo que te gusta, disgusta, haces y no haces... Me gustaría poder estructurar en mi cabeza un personaje y pensé que tu estilo le vendría bien.
—Entiendo. ¿Y qué obtengo a cambio? —preguntó él.
—El café que te estás tomando —respondió ella.
—Así que me expongo completamente a ti por un café, ¿eh? No me parece justo —