—¿Qué? ¿Vas a pegarme? —preguntó la joven tras decidirse a enfrentar lo que fuera si eso significaba no cambiar de postura—. Pues pégame, pero dale hasta matarme, porque ni medio muerta voy a regresar contigo. Yo no voy a perdonarte jamás lo que hiciste, y te odiaré el resto de mi vida, así que cualquier cosa que hagas a partir de ahora solo va a empeorar las cosas. Si me haces más daño, y me dejas viva para contarlo, voy a acabar contigo de verdad.
Javier gruñó de nuevo el nombre de la mujer, s