Mariano abre sus ojos como platos, y voltea a mirar a Selene, pero ella tiene su mirada fija en la puerta.
—¡No lo creo!— susurra Mariano
—Mariano... Apaga las luces— ordena Selene balbuceando
Mariano se apresura a apagar las luces, mientras que Selene no pudo evitar acercarse a la puerta siendo audaz y luego mirar por la mirilla.
Sus piernas empiezan a temblar al ver a Massimo Parrow, de pie en toda la puerta, mientras sostiene una rosa, color roja. Puede percibir por un momento, lo ansioso