—tú...— Selene siente que su pobre corazón se acelera y no lo puedo controlar —qué... ¿Qué haces en mi habitación?— pregunta ella aún dispuesta a golpearlo con la botella de vino
—¿Disfrutaste con Jorge?— pregunta y apaga el cigarro
Massimo se coloca de pie, y por fin Selene puede ver su silueta. —¡No estoy jugando Massimo! Vete— ordenó Selene, pero Massimo no lo hace, sino que se acerca a ella, pasos lentos pero firmes y todo lo hace para molestarla
—te hice una pregunta— su voz ronca y dete