Selene le coloca seguro a la puerta y se acerca a Massimo con una gran sonrisa.
—estas hermosa, deseo tocarte, es tu día y tan solo estoy postrado en esta cama
— llegará el momento, por favor no te atormentes, lo importante es que estamos casados, y no me arrepiento, siento que es el mejor día de mi vida, vamos a comer— ella mira la mesita donde está la comida, pero Massimo le dice
—tengo hambre, pero tí— inmediatamente las mejillas de Selene se calentaron
—no, no se puede cariño, esperemos,