Los movimientos de Selene son lentos, son infernales para Massimo porque quiere más rápido, lo que más mata a Massimo es sentir como los líquidos de Selene lo empañan, eso lo tiene gruñendo por lo bajo mientras ella lo observa con deseo, en cómo él gruñe y hace esos mínimos gestos de placer por su causa.
—quiero más...— súplica Massimo por lo bajo, Selene está excitada, pero también asustada por las heridas
—con... Calma— responde con dificultad, porque siente que quiere más, que quiere gritar