Cuando ve venir a Sebastián Parrow junto a otro hombre, torna un temple frio en su rostro.
Ramos no permitió que los escoltas que trajo Sebastián ingresarán a la mansión.
—bienvenido señor Parrow— sonríe con malicia, se acerca y extiende su mano para saludar, pero lo único que recibe es un fuerte empujón por parte de Sebastián
—cálmate Sebastián— le pide Leandro y Spencer alza sus manos en son de paz
—¡No me puedo calmar! ¡Quiero a esté cabrón lejos de la vida de mi hija!— señala a Oliver m