Hawai.
—¿Y bien, que te pareció?— Ricardo la observa detenidamente, desea consumir, pero no puede, ya que a pesar de todo está en hora laboral y eso está prohibido
—me encanta, el sabor es magnífico, pero ya me siento mareada— deja la copa de coctel vacía
—el dulce hace estragos, siendo así, no tomes más. Hay tantos lugares que quiero mostrarte— alza su mano y el mesero se acerca
—eso sería genial, realmente no quiero aún irme a dormir, ¿Para qué? Estoy también por trabajo, pero mayormente p