Massimo la observó marcharse, pero la voz de Tatiana lo sacó de sus pensamientos.
—¡Te gustó lo que hicimos en el baño! Que rico ¿Cierto? Si quieres podemos volverlo a hacerlo aquí mismo, a mí me encantan las cosas atrevidas— Tatiana se sube encima de él
—bájate, no te quiero cerca
—¿Qué? ¿Pero qué diablos, Massimo?
—la próxima vez que gimas como una loca olvidando ser sensual, no te volveré a tocar
—lo que pasa es que esa estúpida te preocupa, si eso era así, ¿Para qué me has traído? Lo ún