—¿Quién es Liliana? —pregunté, mi curiosidad ahora convertida en una necesidad de saber.
Bruno se detuvo en seco, su expresión cambiando de seductor a oscura en un instante. Su rostro se tensó, y sus ojos se volvieron fríos.
—Al parecer, hablaste mucho con mi madre y mis tías —dijo, su voz baja y amenazante.
—Me contaron algo —dije, mi voz firme.
Bruno se acercó a mí, su presencia ahora opresiva.
—No es alguien que tú quieras saber —dijo, su voz cortante.
—¿Por qué me mentiste? —pregunté, mi vo