–He indicado a mis abogados que lo tengan todo en orden para la fecha que acordamos –dijo Stuard Lewis por teléfono con tono agradable y relajado.
Dante se reclinó en la silla del despacho.
–Genial. Lo estoy deseando. ¿Cómo te sientes ahora que casi todo está arreglado?
–Como si me hubiera quitado un peso de encima.
–La empresa estará en buenas manos, Stuard.
–Cuento con ello.
–Soy de Welsdale. Para mí es importante ayudar a preservar el pueblo y mantenerme conectado a él–nunca había hecho un c