— Aún… todavía…— balbuceaba Jairo, de pronto su tono se volvió nervioso, le costaba trabajo poder expresar lo que tenía que decir — Estoy dispuesto a olvidar tu desliz con ese irresponsable — dijo de pronto.
Calisto giró su rostro hacia él horrorizada, segura de que Jairo había perdido la cabeza — Puedo ayudarte, sacarte de todo este embrollo con los Barbaren, podemos irnos lejos tú y yo …
—¡Basta!, ¡Basta! — exigió la joven asqueada con sus palabras — ¿Qué te hace pensar que aceptaría una cos