— ¡Te dije que no funcionaría! —se quejaba Abner.
—Habría funcionado si te hubieras disculpado sin una sonrisa burlona en la cara y hubieras sido un poco más serio y sincero. ¡Era evidente que te estabas burlando de él! —rebatió la joven, mientras le curaba las heridas del rostro.
Durante el evento, Abner tenía que disculparse con el anfitrión por haberle robado la virtud a su hija y no responder como es debido… al menos ese era el plan y el joven Barbaren siguió con ello, no obstante, la infru