— ¡Prometieron que sería algo tranquilo!, —reclamó Calisto —Una cena y unos tragos.
Estaba en el estacionamiento de un reconocido centro nocturno, junto a Abner, Kenzo e Ilan.
—Ya cenamos, ahora vamos por los tragos —respondió Ilan muy sonriente.
—Eres muy lista, me sorprende que confiaras en nosotros —intervino Kenzo burlón.
—A mí también me sorprende —admitió ella, dedicándole al mismo tiempo una mirada a Abner, quien se mantenía en total silencio y eso la incomodaba.
Kenzo e Ilan estaban muy