Nadie sabe lo que tiene. Capítulo 2: La pasión de dos cuerpos.
Angus se paseó por la bulliciosa sala, recorriendo con la mirada un rincón tras otro hasta que se vio a Laudina caminando hacia la cocina, no dudó en ir tras ella. Sorteó las sillas colocadas a lo largo del salón, a los invitados parlanchines con la gracia de un depredador, y pronto llegó a su lado mientras ella servía una bandeja de bebidas.
—Hola, guapa —saludó con una inclinación despreocupada de la cabeza, la voz suave como el whisky añejo.
Laudina, sorprendida, se dio la vuelta tan depris