Capítulo 54: La pesadilla de Angus.
Las manos de Leonor temblaron mientras intentaba calmar sus pensamientos, la incertidumbre nublaba su juicio.
Las palabras que Franco acababa de pronunciar parecieron resonar en la habitación; sus implicaciones eran demasiado vastas y enmarañadas para comprenderlas a la vez.
—Franco, no lo entiendo —dijo, con una voz mezcla de incredulidad y desesperación. —¿Estás diciendo que no es posible que Claudia sea...?
—Míralo, de esta manera —respondió Franco con una calma que contrastaba fuertemente