Capítulo 52: Mundo desmoronado.
La mano de Angus se posó en el pomo de latón de la puerta y lo giró con desgana. Su regreso al hogar, que antaño bullía con el calor de una familia, se encontró con un silencio que resonó en los pasillos vacíos.
La puerta sonó al abrirse, revelando la figura familiar de su ama de llaves, que había sido algo más que una simple cuidadora de su hogar: era la testigo silenciosa de cómo el tejido de sus vidas se deshacía hilo a hilo.
—Señor Angus —, saludó ella, sus ojos se desviaron más allá de su