Capítulo 47: Una nueva vida.
Los dedos de Leonor se apretaron contra el volante cuando aparcó frente a la notaría, porque haría su divorcio por esa vía. Su corazón era un tambor de inquietud, un eco de la sensación de derrota que se aferraba a ella como una segunda piel.
Respiró hondo, a pesar de eso, no consiguió calmar su determinación. Salió del coche y sintió el peso de sus errores pasados sobre los hombros, porque nunca debió quedarse donde no la querían, donde no le daban amor, aunque lo hizo esperando que en algún