49. Nada puede compararse contigo
49. Nada puede compararse contigo
Los siguientes días en las costas amalfitanas pasaron entre paseos en lacha y carreras de motos acuáticas que Nathan siempre perdió solo para disfrutar de la sonrisa preciosa de su esposa. Paseos y cenas a la orilla del mar.
En su última noche, fueron invitados a una fiesta privada, organizada por empresarios europeos que se enteraron de la visita del magnate gracias a un paparazzi que consiguió una foto inédita de la pareja durante una cena a la orilla del mar