06. Nunca es tarde
06. Nunca es tarde
Gemma colocó un mechón de cabello detrás de su oreja; lo hacía cada vez que se sentía nerviosa. Miró la hora en su reloj de pulsera. Contó hasta tres antes de ponerse de pie.
—Lamento llegar tarde —se disculpó Bryden entrando por la puerta, acercándose para darle un beso en la mejilla.
Ella no pudo evitar tensarse como un arco.
—Debemos darnos prisa, nuestros padres no están felices con lo que descubrieron y si los hacemos esperar, será peor —respondió Gemma.
Tenía los nervio