50. Un simple guardaespaldas
50. Un simple guardaespaldas
Bella caminó a toda prisa sin detenerse, ignoró a la gente a su paso. Sus ojos estaban llenos de lágrimas que se negaba a derramar. No por Chase. Él no merecía nada de ella.
Absolutamente nada.
Furiosa, no esperó a que Elijah abriera la puerta del coche; subió antes de que él llegara a su lado. No dijo nada; en silencio subió al auto, acomodándose en el asiento del copiloto.
—A la mansión —ordenó al chofer, viendo a Bella por el retrovisor. Esperando que le ordenar