42. La ciudad eterna
42. La ciudad eterna
La última maleta fue llevada de la habitación de Layla. Ella estaba impaciente, no tenía noticias de Livi desde ayer, su teléfono sonaba muerto y la inquietud mezclada con la culpa no la dejaban tranquila. Mil escenarios llenaron su cabeza; lo peor era que tampoco sabían nada de Justin.
—¿Has intentado llamarle de nuevo? —preguntó a Nathan.
—No hay respuesta de Justin, su móvil está apagado —respondió, tomándola de los hombros—, tranquila, cariño. Las noticias malas siempre