13. Ahora es mi turno
13. Ahora es mi turno
La respuesta de Layla era más de lo que Nathan Coleman esperaba, siendo honesto, estaba resignado a tenerla en su cama, sin tocarla. Fue consciente de eso siempre y no le importó en lo más mínimo por lo que aprovechó la oportunidad que se presentó sin buscarla.
Sin embargo, el beso de Layla despertó lo que llevaba durmiendo durante tanto tiempo. Nathan se hizo cargo del beso, seduciéndola con cada movimiento experimentado. Era adictiva la manera en que metía la lengua den