STEVEN
Alan y yo llevamos quince minutos esperando a que las señoritas se dignen a salir, y mientras él pasa el tiempo en el coche escuchando música, yo me apoyo en el capó golpeando rítmicamente los pies en el suelo, impaciente.
«Seguramente Olivia está adoptando esta nueva estrategia para molestarme», pienso, pero ¿no se ha dado cuenta de que cuanto más espere, más nervioso me pondré y peores serán las consecuencias?
Las veo salir finalmente del portal, tanto ella como María se han cambiado d