Adrianna se levantó enseguida de la cama muy enfadada mirándonos las dos, parecía que hubiera visto al mismo diablo mientras yo me acercaba a ella, no me importaba estar desnuda pues quería demostrarle que Giuliano a partir de ese mismo día era solo mío, mi amante, mi marido, mi todo y que ella no era ya nadie para él. Me acerqué tanto a ella que podía sentir su aliento en mi cara, sonreí sarcásticamente demostrando que ya no le tenía miedo y que sus amenazas hacia a mi ya no me afectan.
— Voy