44. Si te dicen “salta”, saltas…
Mientras en otro lugar.
—No has aprendido nada, estúpida. Aquí no están en juego pelar unas putas cebollas.
La chica se estremece; sin darse cuenta, su cuerpo tiembla y suda ante el temor. Ese hombre que tiene frente a ella es uno de aquellos que la atormentan en sus sueños.
Sus ojos rojos como los de una serpiente venenosa, su aura aterradora.
Odia a su padre. ¿Por qué tenía que firmar un pacto de sangre? ¿Por qué ella tiene que hacer parte de ello?
—Si te dicen “salta”, saltas… No agotes mi p