31. Torturarlo.
—¡Arón! Hasta que al fin te dignas a contestar.
P.V.O. Annie
Afino el oído, atenta a la llamada insistente que recibió mi lobito.
Por el tono de su voz, deduzco que se trata de una mujer de unos sesenta y cinco años, claramente furiosa.
—Buenos días, mamá, ¿cómo has estado? —saluda Arón con ironía, frunciendo el ceño, dejando ver su incomodidad.
—Déjate de sarcasmos, Arón. ¿Dónde te habías metido que no respondías el teléfono? ¿O acaso a Lennon se le olvidó darte mis recados? —replica ella, ign