30. No es tan inocente.
—Dígame, ¿para qué me necesita? ¿O acaso piensa despedirme? —pregunta Annie, con un tono de voz desafiante.
P.O.V. Arón
Escuchar su pregunta provoca que mi corazón se acelere. La simple idea de pensar que ella se aleje me resulta insoportable.
Mierda, ¿qué me está pasando? La acabo de conocer hace apenas unos minutos y no puedo permitir que se marche.
Aunque… ella fue la mujer con la que tropecé aquel día en la clínica, cuando dejé mis renacuajos. La que logró que mi entrepierna se endureciera