UDEN. CAPÍTULO 23. Juegos peligrosos
UDEN. CAPÍTULO 23. Juegos peligrosos
Camila tragó saliva, sintiendo que se tragaría su propia lengua.
¡Ese era el pollo del arros con pollo! ¿¡Por qué estaba provocando a aquel hombre que ya había demostrado que podía tirarla por u a ventana sin sudar!?
¡Eso no tenía lógica!
¡Maldición! ¡Estaba secuestrada en Europa! ¡Yendo a la ópera como si fuera milloraria! ¡Tragándose las mentiras de su secuestrador porque evidentemente otras cosas no se las podía tragar...!
Y ese pensamiento la devolvió fe