CAPÍTULO 124. Una mujer cruel
Lauren siguió la dirección que Kieran le indicaba, y al principio solo distinguió una figura femenina apoyada contra la barra, una silueta esbelta envuelta en un vestido demasiado ceñido para ser casual y demasiado calculado para ser espontáneo. Pero cuando la mujer giró el rostro y la luz ámbar del club le iluminó el perfil, Lauren no necesitó más pruebas.
Su expresión no se alteró de manera evidente; simplemente se volvió más quieta, más peligrosa.
—Amber —dijo en voz baja y Hendrix, que hast