CAPÍTULO 125. La mujer equivocada
Y ahora estaba ahí, en medio del caos después de que Dax pateara aquella puerta y evitara que su hermano mayor cometiera el homicidio que realmente la bruja de Amber se merecía, pero el que no merecía ir a la cárcel era él.
La habitación del club había quedado en un silencio espeso después del caos de unos minutos antes; Mark seguía inconsciente sobre la cama, respirando con dificultad mientras Hendrix terminaba de vendarle la mano herida con precisión, y Dax permanecía apoyado contra la pared,