Mundo ficciónIniciar sesiónKATIA VEGA
—No pasa nada, mi amor —contesté ofreciéndole una sonrisa dulce—. Vamos a limpiar, ¿está bien?
—¡Sí, mami! —exclamó Emilia intentando alcanzar mi mano cuando de pronto mi suegro la tomó por el bracito y la hizo retroceder.
—¡¿A d&oacu







