Mundo ficciónIniciar sesiónMARCOS SAAVEDRA
Katia era adictiva, su olor, su sabor, el calor de su piel y sus gemidos y ronroneos. Fue una experiencia embriagante, una droga potente, un ángel que escondía pecado y placer entre sus piernas. Inocencia mezclada con deseo.
Las horas pasaron, la noche nos encontró, pero el ardor de mi piel no cedió. No paré en toda la noche hasta que p







