Capitulo 58.
De por sí, el día se sintió pesado desde que inició, y no hay duda que la noche fue peor.
Apenas Violeta recibió esa llamada, salió despavorida hacia el hospital, con Vittorio. Salvatore y yo tuvimos que esperar que dejaran libre a Sebastián para poder alcanzarlos.
Cuando íbamos en camino, recosté un poco el asiento del copiloto y cerré los parpados unos segundos porque me sentía aturdida.
-¿Qué sucede?-Preguntó mi italiano colocando una mano sobre mi enorme barriga, manejando con una sola.
-Ha