Capitulo 16.
En lugar de irme a la habitación, decidí quedarme sentada frente a Salvatore y leer el contrato en su presencia.
Me costó concentrarme durante las primeras dos páginas, porque cada vez que apartaba la mirada del papel y la trasladaba a su rostro me perdía un poco... aparte, no encontraba nada interesante en aquellas primeras líneas, nada que ya no supiera.
Llevarle su ropa a la habitación a las siete y diez, su café a las nueve y bla, bla, bla... Todo con lo que ya estoy cincronizada.
Me mordí