CAPÍTULO 95. ¡Mis días como CEO ya se terminaron!
CAPÍTULO 95. ¡Mis días como CEO ya se terminaron!
—¡Es que yo te mato, Hamilton! —gruñó ella tratando de bajarse, pero Scott cerró los antebrazos detrás de su espalda y la dejó peligrosamente pegada a él. Era tan hermosa, le gustaba tanto, especialmente enojada, que solo podía sonreír como un idiota mientras la miraba.
—Bájate despacito o de verdad te vas a encontrar otra serpiente que no te va a gustar —sonrió Scott, pero por mucho que ella le hizo caso, no pudo evitar que su intimidad rozara