UGPEM. CAPÍTULO 16. Un asalto a mano armada
CAPÍTULO 16. Un asalto a mano armada
Max apretó los labios porque honestamente aquello era más de lo que podía aguantar sin echarse a reír. ¡A menudas horas se acordaba el condenado de que ella era su mujer!
—¿Disculpa? —la voz de Cassian estaba tan llena de risa como su propio pensamiento—. ¿Te gustaría explicarme eso de nuevo? ¿Tu mujer?
Liam tensó la mandíbula de la rabia.
—Sí, mi mujer...
—Bueno, pues felicidades, no estoy acostumbrado a las parejas abiertas, pero teniendo en cuenta que se t