Stephen se acercó a Jenny, que permanecía sentada en la sala de espera, completamente absorta en los acontecimientos recientes.
Al verlo acercarse, el corazón de Jenny comenzó a latir con fuerza.
Por un instante pensó que él había descubierto su implicación en el envenenamiento.
Sin embargo, el miedo desapareció cuando Stephen le pidió prestado su teléfono para hacer una llamada, ya que había olvidado el suyo dentro del coche.
Jenny dudó unos segundos.
Estuvo a punto de ofrecerse a ir a buscar