El sol comenzaba a ponerse cuando Jenny llegó a la imponente casa de su madre, con el corazón cargado de emociones encontradas. Tal como esperaba, fue recibida como si fuera de la realeza. Su madre, que la había criado sola, era una mujer muy ambiciosa y, gracias a su esfuerzo, había logrado amasar una gran fortuna y construir una majestuosa mansión en aquel estado.
Miss Isabella, su madre, la recibió con los brazos abiertos, con los ojos brillando de felicidad al ver a su única hija.
—¡Jenny,