Mr. Blackwood estaba sentado en un mullido sillón de su oficina en casa, con la mirada clavada en el gran reloj de pared mientras las manecillas avanzaban lentamente hacia arriba. Era la víspera de su cumpleaños, faltaban pocos minutos para las doce de la noche. En los últimos años, Mr. Blackwood había adquirido el hábito de quedarse despierto hasta el primer minuto de su cumpleaños; creía que era negativo empezar un nuevo año de vida durmiendo, necesitaba estar despierto cuando el reloj diera