74. El cielo abriéndose ante ella
—No me iré sin antes dejarle a esa pordiosera que nunca debió haberse metido conmigo ni arrebatarme lo que me pertenece por ser hombre.
Maximino nunca antes estaba tan furioso. María Teresa le había arrebatado todo lo que había querido en la vida y Abigail fue la segunda quien vino detrás de ella. Está mirando el ventanal de su oficina, apretando el télefono. Le han comunicado ya que Abigail salió del estado de emergencias.
—Fuiste tú quien intentó matarlas, y eres un criminal. ¿Crees que vas