43. Una nueva mujer
—Hay buenas noticias, María Teresa. Tu juicio será llevado a cabo en un par de días. Pero es posible que se apele bajo fianza.
Las manos de Abigail bajan hasta tocar las suyas, y María Teresa recuerda que las palabras sencillas son más necesarias que los pensamientos de esa noche. Todavía cabizbaja, pero recuperada por unos momentos, le toma devuelta la mano de Abigail sobre la mesa.
Incluso Pablo está al lado de Abigail.
—¿Eso es posible? —pregunta Pablo al terminar de oírla. Es claro que está