16. ¿Hasta cuándo podría aguantar?
El silencio es sepulcral y de una vez consigue reflejar la misma penuria.
Hasta que tiene que colocarse Amanda enfrente de su hermano, devastada al escuchar eso, pero sin demostrarlo, más bien permanece observando a Luis Ángel. Y enfrenta la cara de su mismo hermano.
—Perdiste la cabeza —jadea Amanda, finalmente —. Tu no tienes ningún hijo.
Ahora es María Teresa quien necesita todo el aire posible, agarrando las bandejas sobre su cuerpo para controlar el temblor, los nervios, el impacto